Rutina de Vida Postmodernista

De todo y de nada.

jueves, julio 28, 2005

De cómo terminé en un cuarto de motel con una tapu y un maricón Vol. 2

El gordito y la decisión que cambió mi vida... mis 3 grandes errores

Tiempo después le pegué una llamada (a “Bridgette”) a su celular y le propuse tomarnos un café para conversar de lo sucedido. Ella aceptó y me citó en un lugar al que llamaré “parqueadero del Hilton”, alrededor de las 11:30 pm de un lunes.

Lo gracioso del asunto fue que antes de colgar, ella me detuvo diciendo: “¡Espera!!... Por cierto son 100 ahh..” Estimados lectores, aunque ninguno de ustedes me crea en este instante, en realidad yo no deseaba hacer uso de sus servicios (los cuales asumo eran de muy buena calidad) en ese momento, sólo deseaba aclarar unas dudas que tenía con respecto a su profesión... Aquel comentario final esbozó una sonrisa en mi rostro, y se debía más que nada al hecho de que yo andaba con tan solo 1 dólar en mi billetera, es decir, que andaba 99 dólar corto en sus pretensiones.

Esa particular acotación al final de la llamada provocó que mis intenciones originales de platicar al calor de una tacita de café cambiaran por las de irme de “punto”. Así que revisé mi billetera nuevamente encontrándome con el mismo dólar y con la agradable sorpresa de que poseía la tarjeta de débito de mi cuenta. Mi plan era sacar unos 10 dólar para pagar el motel, entucar, y sacármela sin cancelar la “puntual”tarifa .

Cuando llegué al rendez vous pointe, ella hacía lo propio en un Octavia rojo nuevecito, de paquete, lo que yo asumí era un taxi amigo que la traía al lugar para que don Huevas, su muy humilde servidor, se la lleve de entuque... Recuerden esto por su bienestar en el futuro: “Assumption is the mother of all fuckups” o dicho de otra manera, no es bueno asumir las cosas. Lastimosamente lo aprendí a las malas...

Ella se bajó del auto y mientras se acercaba al mío, observaba lo increíblemente rica que estaba. Vestía una blusa jean strapless y un jean bastante ceñido a su figura que nuevamente dejaba entrever el hilo que usaba. Al llegar a mi auto no se subió, simplemente se asomó por la ventana y me preguntó si podía acompañarnos una amiga. No tuve que pensarlo 2 veces ¡Ni que fuera cojudo! Accedí. Muy emocionado comencé a imaginar lo que probablemente se convertiría en lo que califico como una DEMENCIA…

Inmediatamente “Briyeto” regresó al vehículo que la trajo, conversó unos segundos con quien conducía, y acto seguido su conductor bajó del mismo. Era un gordito, de piel canela, aproximadamente 1.75m de estatura, ojos grandes, con unas pecas en su rostro bastante notorias, y vestía guapetonamente. Tenía un caminar bastante “inquieto”, por así decirlo. Mientras él se acercaba yo me iba dando cuenta de lo que realmente estaba pasando. Yo había entendido mal, no era una amiga lo que vendría con nosotros sino una “amiga”… UN MARICOTAS!!

En ese preciso instante me decía: “Bueno ¿y qué carajo estará pensando esta man??? ¿Para qué lo trae a este gordito si nos vamos de punto ella y yo??? ¿Será su proxeneta, su guardaespaldas??? ¿O será que sólo quiere que le hagamos compañía un chance y después ya le damos chapeta al gordito?” Es increíble como nuestra mente aberrada trata de engañarnos con una infinita cantidad de muy improbables escenarios que terminan ofreciendo lo que ciertamente deseamos, asimismo ocultando lo que en realidad ocurre... Y en este muy particular caso lo que evidentemente deseaba era entucarme a “Briyeto”, cuando realmente quien iba a ser entucado sería yo.

Ambos se subieron a mi auto y apenas comencé a andar, “Briyeto” en repetidas ocasiones me preguntaba a dónde la iba a llevar. No tenía la menor idea hacia dónde dirigirme en ese momento ya que seguíamos en compañía del gordito. “Vamos al Royalton” exclamaba ella. En mi maltrecha economía no cabía esa posibilidad ya que el valor de una habitación en aquel lugar es de 20 dólar, y mi presupuesto era tan solo de 1. Entonces le repliqué que mejor uno más baratito porque no tenía mucho para el motel. Me dijo: “Ah entonces vamos por ahí mismo que están el Miami y el Extasis”

Mientras tanto, mi mente seguía ideando maneras en las que encajara el gordito en la figura de aquella noche que no sea la de teniendo un encuentro cercano del enésimo tipo… ¡con un gordito meco!.

Buscando hacer tiempo y así pensar en una solución para barajarlo al gordito, di unas cuantas vueltas por ese sector donde nos encontrábamos con la excusa de que casi no tenía gasolina y que de ir para allá existía la posibilidad de que nos quedáramos botados.

Ante este planteamiento el gordito, que de ahora en adelante lo llamaré “Joselo”, propuso con voz muy afeminada: “Vamos en mi auto entonces”. Yo asentí, ya que especulé que al ambos bajarse de mi carro tendría el tiempo suficiente para huir despavorido mientras ellos se subían al vehículo de “Joselo”.Ya en ese momento lo único que quería era salir de esa muy incómoda situación en la que estaba e irme a mi casa a dormir.

Al arribar nuevamente al “parqueadero del Hilton” estacioné mi vehículo junto al de “Joselo”, un severo inconveniente a mis intenciones de llegar sano y salvo a mi cómoda cama, pues antes de poder hacer algo él ya había subido a su carro, dado arranque y ubicádose detrás de mí obstruyendo mi vía de escape con su Octavia rojo. Entonces agarré mi celular e hice la pantomima de que estaba mandando mensajes para darme un poco más de tiempo y así tratar de encontrar alguna manera de salir de esta situación tan comprometedora.

“Briyeto” ya me llamaba desde el auto de “Joselo” y me decía que me apure, así que ya no podía seguir haciendo tiempo y tuve que acercarme. No me subí, me quedé junto a la ventana del pasajero donde estaba ella (cabe recalcar que al verla nuevamente desde ahí me volví a enfermar). Ellos me decían que me subiera para irnos, y yo les seguía preguntando que a dónde. Ya para este momento ambos sabían que me estaba haciendo el cojudo y que estaba tratando de sacármela (refiriéndome a la situación). Me preguntaron cuánto dinero tenía para el motel y les fui muy sincero al decirles: “La verdad es que no tengo es verga para el motel”.

Aquí fue cuando me di cuenta de las obscuras intenciones de ambos, porque al decir esto “Joselo” me contesta, nuevamente con voz muy afeminada por supuesto: “Ay tranquilo. Mira, vamos a las Palmas, queda vía a Daule, y no te preocupes que yo me encargo del motel”. Mi inmediata respuesta fue: “No hermano, no te preocupes, cómo vas a creer que voy a permitir que pagues por el motel si apenas te conozco... no no no”. El insistió y ya no me quedaba otra salida.

Era el momento de decidir. Si treparme al carro para jugármela con esta man y un maricotas en un motel muy, pero muy lejos de la civilización con tan sólo un dólar y un celular, o cortar por lo sano, portarme varón, mandar a ambos a la verga e irme a mi casa...
(No es muy difícil saber cuál elegí).

Pues me subí, cerré la puerta y una vez que arrancó me fui a la verga y me dije: “Soy un pendejo, ¿qué he hecho??? Fijo termino muerto por la perimetral, saldré en las noticias después de un par de semanas que me encuentren y mi vieja me mandará a la verga por cojudo...” Sé que suena un poco raro pero eso fue lo que pensé en esos breves segundos en que arrancó. Continuará…

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Contributor

Anunciando que en congruencia con la alianza Rutina-Espejo Roto, Tucán se incorpora como contribuyente oficial y posteador directo de sus historias.

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miércoles, julio 20, 2005

Llega el Espejo Roto

A continuación la primera parte de una de las historias de "El Espejo Roto", por Tucán.

De cómo terminé en un cuarto de motel con una tapu y un maricón Vol. 1
La chica del internet

Hace ya algún tiempo me encontraba en una de esas noches características de lucha. En la misma tuve la suerte de conocer una señorita de tez blanca, lacio cabello cobrizo, aproximadamente 1.70m de estatura y atractiva figura. Vestía una blusa negra escotada con un pantalón blanco ceñido al cuerpo el cual dejaba entrever un hilo negro extremadamente DAÑADO, perturbando así mi mente ya retorcida.

En adelante, al referirme a la señorita en cuestión, utilizaré cualquiera de estas denominaciones: “Bridgette” o “Briyeto".

Y bueno, nos hicimos amigos, ella me contaba sus problemas, yo le contaba los míos, etc... Aunque en realidad lo que yo añoraba era un punto (definido como la acción de entucar), y ya me estaba frustrando cada vez que salíamos al no lograr el objetivo tan ansiado, por lo que dejé de frecuentarla. También tuvo mucho que ver que “Bridgette” vivía (literalmente) en el culo del diablo, donde hasta Camargo se cagaría los pantalones... ¡Qué loco!! Me re-cagaba de miedo.

Un día, el “Kaiser”, "Elboon" y yo nos hallábamos en “la oficina” en la sana tarea de buscar chicas para la despedida de soltero del primero de ellos.

Y así, buscando en el maravilloso mundo de laaa internet, me encontré con una paginita de escorts ecuatorianas que para facilidad del cliente tenía los celulares de las mismas a disposición del navegante. Acto seguido procedí a revisar los perfiles de las señoritas para consultar tarifas, servicios y demás. Algo llamó fuertemente mi atención al leer uno de ellos... el número celular de la chica en cuestión me resultaba extrañamente familiar.

En ese instante una fuerte ansiedad acompañada de un hormigueo invadió mi cuerpo, tenía que confirmar algo que en ese momento sabía ya verdadero. Inmediatamente saqué mi celular sólo para encontrarme con la cruda y triste realidad (cruda y triste... ¿a quién engaño??? ¡Esto era tal vez lo mejor que me podía pasar en la vida!!). El número en aquel perfil pertenecía a mi amiga, aquella chica que yo tanto quería entucar, “Bridgette”. ¡Qué loco!!! Se la veía muy “responsable”( entiéndase responsable como riquísima) en las fotos.

En ese momento tripié todo, ya entendía por qué sólo me llamaba de madrugada para “salir” (lo pongo así porque en realidad lo que me pedía es que la vaya a recoger donde mierda esté y la lleve a su muy tenebrosa morada, ¡qué engaño!).

Era natural que después de la revelación de ese día me enferme (mentalmente hablando por supuesto) como de hecho sucedió. Lo primero que pensé fue: “¿Qué tal si la llamo del celular de un amigo haciéndome pasar por un cliente y la cito una noche para encontrarnos? De esa manera al vernos bajo esas circunstancias no se la podrá sacar (esperando obviamente que quien “se la saque” sea yo). Entonces conversaremos un rato, le diré que su profesión no hará que nuestra amistad se vea perjudicada en lo absoluto y ya estando ahí le propondré que me regale uno de cortesía tomando en cuenta que somos viejos conocidos”.

Qué fácil que sonaba en teoría... Lástima que en la práctica, no fue así.

Un par de semanas después llevé a cabo mi plan. Habíamos acordado encontrarnos a las 2 am en la parte externa de mall del sol, bajo la zona de los cines. Al parecer todo marchaba bien, pero no tomé en cuenta algo que haría que mi infalible plan fracase…“Briyeto” reconoció mi humilde vehículo a la distancia, lo que ocasionó que nunca se presentara. Esperé unos 10 minutos y la llamé de una cabina. Me dijo que a última hora tuvo un inconveniente y que lamentablemente no pudo asistir a la cita, pero que en todo caso podía comunicarme con una de sus amigas si aún mi libido no me dejaba en paz. Como soy una “verga” llamé a su amiga sin obtener resultado alguno.

De ese modo terminé en mi hogar con mis 2 amigas de siempre, Manuela y la Sole… Chicas, ¿qué sería de mi sin ustedes?

Luego de unos días hablé con “Briyeto”, le dije que ya sabía la verdad, y que el episodio del otro día fue sólo una broma. Me creyó y lo dejamos así...

Continuará…

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martes, julio 12, 2005

A priori

Un post rápido para precisar el significado de la frase "a priori". Frase que proviene de la filosofía y particularmente de la gnoseología, es común que sea utilizada de manera errónea. Particularmente me dirijo a los estudiantes de derecho(y por qué no, más de un abogado) que en ese afán que poseen de utilizar palabras o frases latinas o griegas adoptan aquellas que leen o escuchan sin detenerse analizar si en realidad conocen exactamente a que se hace referencia con ellas.

Este es el caso, como venimos sotienendo, de la expresión "a priori" comúnmente entendida como "anterior a", cuando genuinamente ser refiere, en el proceso de conocimiento, a "independiente de la experiencia", es decir, propia del ámbito racional. El idealismo platónico, con su teoría(o tal vez más exactamente, mito) de la reminiscencia es un primer aproximamiento a este concepto, al proclamar que que existen ideas innatas en el hombre, que no dependen de la percepción de fenómenos. Es el caso también de los juicios analíticos que describen un objeto por sus propiedades sin necesidad de recurrir a los sentidos(esfericidad vs revistidura de cuero o color de una pelota, que sería un caracterísitca física) o las intuiciones kantianas, tiempo y espacio, también a su vez indenpendientes de la experiencia.

Cuando usamos "a priori" debemos tener en claro entonces que nos referimos a una afirmacion a la cual hemos arribado privativamente a través de la razón, sin otorgar importancia a la contrastación empírica, pero independientemente de que hayamos tenido contacto con la experiencia.

Diría Immanuel Kant, que el conocimiento empieza por la experiencia, pero no se origina de ella.


PD:Luego de este breve posteo, anuncio a los fanáticos de "El Espejo Roto" que en los próximos días(hasta el fin de esta semana) se publicará por primera vez una de las historias de "Tucán" en este blog. Más concretamente subiremos la primera parte de un historia que promete fijar un nuevo estándar en cuanto a aconteciemientos locos y también desafortunados se refiere.

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martes, julio 05, 2005

Malecón 2000: ¿Instrumento de Censura Política?

Voy a prescindir de consideraciones personales mas allá de el título del post, dejando a su criterio como interpretar este acontecimiento.

El siguiente comunicado llegó a mi conocimiento por medio de mi amigo Xavier Flores. Debo confiar en la fidelidad de la noticia, tanto por su procedencia como por la intención de su autor de mostrar su identidad y asumir la responsabilidad de sus expresiones. Pueden ayudarme confirmando esto mediante los números de contacto.


"Queridos amigos,

El día jueves 23 de junio se inauguró en el antiguo mercado Sur de la ciudad de Guayaquil la muestra de fotografía EL OJO DETRÁS DEL LENTE visiones del fotoperiodismo. Como una iniciativa del programa Símbolos de Libertad y de la Fundación diario El Universo, la muestra proponía un recorrido por algunos momentos "visualmente" importantes de nuestra historia y buscaba rescatar y valorar el trabajo denuestros fotoperiodistas. Hasta el día 23, el trabajo realizado por un equipo de más de diez personas, entre investigadores, curadores, diseñadores, museógrafos, fue una experiencia apasionante y enriquecedora y nos llevó a pensar y sentir que el rescate de nuestra memoria visual, y en particular la del fotoperiodismo, nos permitiría de alguna manera reencontrarnos con el acontecimiento político, social y deportivo del pasado. Veíamos así una parte de nuestra historia expresada en "casi" total libertad de opinión.

A pocas horas de inaugurar la muestra, cuando el equipo de museografía daba los últimos toques al montaje de la exposición, dos empleados de la Fundación Malecón 2000 iniciaron una constante y telefónica presión para que se sacara de la muestra una fotografía.

Con un argumento digno de la herencia feudal que en algunos lugares subsiste, lograron que la fotografía en cuestión, que muestra a un diputado acomodando su revólver al cinto en una sesión parlamentaria en la década de los ochenta, fuese definitivamente sacada de la muestra.
El diputado de la fotografía es León Febres Cordero. El argumento: No querer "asociar" una imagen de violencia a uno de los principales gestores del Malecón 2000. Ninguna de las fotografías de la exposición, y esa fue una preocupación constante del equipo de curaduría de la muestra, buscaba atacar, denigrar, injuriar, ofender o deshonrar, a ninguna, absolutamente ninguna de las personas retratadas en las fotografías (fuesen personajes públicos o no). Evitamos constantemente reproducir imágenes que no fuesen expresamente acontecimientos públicos o situaciones en lugares públicos. Buscamos, por sobre todo, rigor periodístico.

Una vez censurada la fotografía hay muchas preguntas que hacerse y la fotografía de Marco Sandoval, censurada, habla y dice por si sola muchas cosas con respecto al lugar en el que vivimos y al periodismo y a la libertad de opinión que queremos promover.

Con cariño y mucha preocupación

Francois Laso

CI: 170731090-8

Curador muestra EL OJO DETRÁS DEL LENTE

NM - tel: 02 2 234 686 - 099 00 13 97 - Av. Coruña 2050 y Whymper"

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